
La verdad es que el pueblo no tenía mucho que ver, era muy tranquilo y la verdad es que parecía un buen lugar para vivir:
Luego pillamos otra vez el bus y nos fuimos a un pueblo cercano llamado Volendan, la verdad es que este pueblo era muy turístico, sobre todo la zona del puerto que estaba repleta de restaurantes, que fue donde comimos:
Después de comer nos dimos un paseo por el pueblo con el objetivo de ver uno de los famosos molinillos holandeses:

La verdad es que son impresionantes y sobre todo lo bien conservados que están. Después de la visita al molino nos fuimos a otro pueblo cercano, Monikendam, donde ya las fuerzas no acompañaron y después de un pequeño paseo por el pueblo pusimos rumbo a Amsterdam. Allí nos despedimos de nuestros amigo y nos fuimos al hotel a descansar para luego ir a cenar. Esta vez elegimos un restaurante Tailandés que estaba en una calle llena de restaurantes y alejada de las zonas turísticas, la verdad es que me gustó mucho esa zona porque había pocos turistas. Allí nos pedimos un menú de 11 platos, no nos atrevimos en el de 15, y la verdad es que era impresionante:
Casí me sentía como Obelix en "Las 12 pruebas". Trabajo nos costó acabar y tuvimos que dejar un poco de comida, la verdad es que estaba todo buenísimo, con un toque picante. Fue la comida que más me gustó.

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