Penúltimo día de mi periplo por tierras holandesas. Hoy tocó museos, como yo ya había estado en el museo de Van
Gogh en mi
anterior visita a
Amsterdam 6 años antes pues esta vez fui al
Rijkmuseum, que es el otro gran museo de
Amsterdam. El museo en sí no es muy grande y en 2
horitas se puede ver. Tiene obras de pintores
holandés, y una colección de armas de aquella época. Una d
e las cosas que más me llamó la atención fue una reproducción de un barco de los tiempos en los que holanda era una potencia mundial y la verdad es que era impresionante por el detalle que tenia. Después de nuestra visita nos pillamos un
panino de
mozzarella y
pesto (gran descubrimiento) y comimos en un parque cercano. La verdad es que esto de los museos cansa lo suyo. Por la tarde nos pateamos el
Voldenpark, un gran parque en mitad de
Amsterdam, nos tumbamos un
ratillo a coger fuerzas porque se agradece tomar un pequeño descanso en esto de hacer turismo. Después teníamos pensado ir a ver una
antigua fábrica de
Heinken, donde nos daban 4
birras con la entrada, pero la verdad es que al final hubo cambio de planes y nos alquilamos otra vez la barca para dar un paseo por los canales. Esta vez mi
compañero de viaje tomó el timón con mejor suerte que la primera vez gracias a mis consejos :-) . Una vez acabado el paseo nos tomamos algo en el
hard rock café, con vistas a los canales. Ya finalmente retornamos al hotel. Esta vez tocaba cenar en un
Tailandés, aquí está el primer plato:

que nos nos gustó nada, llevaba una salsa que espero no volver a probar. Los siguientes platos ya estaban mejor:


y también eran algo picantes. Pero aún así me quedo con el Indonesio del día anterior.
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